Al dilapidar la sustancia varonil sin control con las mujeres, es un secuestro pasivo por parte de ellas que ralentiza otra sustancia más precisa que es la cerebral, con el riesgo de convertirte una una mascota sin voluntad propia.
La causa de la imbecilidad de parte de los hombres jóvenes actuales se debe a la falta de percepción de la realidad.
Los tiempos aquellos de que una mujer llenaba emocionalmente a un hombre: con su amor, alegría, admiración y fe en él, y él le devuelve esa energía materialmente: en forma de regalos y dinero para gastos placenteros. Según las leyes de la energía, el dinero invertido en una esposa se multiplica por diez por el hombre.
Esto se ha acabado...y punto.
La tradición milenaria establecida por la Ley Natural en todas las sociedades que transmitían a la mujeres desde muy jovenes, que son ellas las que tienen la capacidad única de transformar las emociones negativas en energía positiva.
Esto también se ha acabado.
Una de dos, arriésgate a buscar una mujer virgen cristiana tradicional en uno de los países llamados tercermundistas, o práctica la filosofia taoista de conservar tu sustancia varonil como un tesoro, no lo desperdicies entre guarras.
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