viernes, 17 de marzo de 2017

Breves pensamientos esenciales de los padres de la Modernidad ignorados por los postmodernos.



                                                                           
                                                                          Voltaire

Voltaire  intimo amigo de Damilaville  uno de los ateos mas grandes de la Ilustración, solían escribirse a menudo, y en una de sus cartas firmada el 1 de Abril de 1766 le dice entre otras cosas...

Me parece esencial que existan mendigos e ignorantes...No es al peón a quien hay que instruir sino al buen burgués al habitante de las ciudades...Cuando el populacho se mete a razonar, todo está perdido.

Voltaire en su Diccionario Filosófico dice cosas como esta...

No es extraño que en todas partes el hombre haya sido señor de la mujer, dado que casi todo lo del mundo se funda en la fuerza. Además ordinariamente el varón es MUY superior a la mujer en el cuerpo y en el espíritu.(29, 354-DF)

                                                                         

Barón de Montesquieu, en el Espíritu de las Leyes argumenta la defensa de la esclavitud en base al progreso y la calidad de vida de los europeos... entre otras dice. El azúcar sería demasiado cara si no se emplearan esclavos en el trabajo que requiere el cultivo de la planta que lo produce. Más adelante dice sobre los negros...Esos seres de quienes hablamos son negros de los pies a la cabeza y tienen ademas una nariz tan aplastada que es casi imposible compadecerse de ellos. No puede cabernos en la cabeza que siendo Dios un ser infinitamente sabio haya dado un alma, y sobre todo un alma buena, a un cuerpo totalmente negro. Prueba de que los negros no tienen sentido común es que hacen más caso a un collar de vidrio que al oro, el cual goza de gran consideración en las naciones civilizadas. Es imposible suponer que estas gentes sean hombres, porque si los creyeramos hombres se empezaría a creer que nosotros no somos cristianos. Libro XV cap.5 pgs. 210-211.

No olvidemos que estos y otros padres de la Ilustración y la Modernidad, postrados y agonizando en el lecho de muerte suplicaban un confesor para blanquear y pedir perdón por sus pecados. Si comprendemos las leyes de la Justa Compensación Vedanta, de casi nada les sirve la confesión en la hora postrera. Un filósofo vedanta tendría claro que la ley natural le llevaría a nacer en estos días en un cuerpo físico totalmente negro en el cuerno de Africa. Por cierto, la Ley Natural de la Justa Compensación que desconocían estos grandes juristas y filósofos ilustrados no te exime de ella por el hecho de desconocerla.







No hay comentarios:

Publicar un comentario